Teóricamente pertenezco a la generación X. Soy una inmigrante digital. Ahora, en pleno proceso de Máster SEO, me doy cuenta de que hay mucho de posicionamiento y palabras claves en lo que hacemos esta generación que nació entre 1965 y 1979. Navegar entre el mundo online y offline es una mezcla entre una fuerza que te empuja hacia delante y la voluntad de no perder ciertas nostalgias.
Leer un periódico de papel los domingos era tan edulcorante como el olor a café. El primero lo cambié por una Tablet y el segundo, lo medio transfiguré porque me pasé a la Nespresso. En cualquier caso, la tecnología es un eterno proceso de construcción en el que me siento cómoda. La curiosidad puede corretear en un patio sinfín y te puedes quedar con la parte que quieras.
A mí, me tiene atrapada el SEO, el uso de la Inteligencia Artificial, la domótica. Vamos los aparatitos de casa y los que me van a cambiar la vida. Unos porque me entretienen y otro, porque me acercan al Blade Runner de Harrison Ford.
En cualquier caso, he llegado a la conclusión de que hay un paralelismo entre los que nacimos escuchando las letras de Radio Futura y los que analizamos palabras claves. ¿Quién va a saber más de keywords que Santiago Auserón? ¿Quién marcó más tendencia: El pantalón de cuero de Auserón o Google Trends? Todos los de la Generación X daremos, seguramente, la misma respuesta.
En el paso hacia el mundo digital, nos hemos convertido necesariamente en una generación a mitad de camino entre las muchas cosas que nos brinda el ON y las otras tantas que conocemos del OFF. Por eso, puesta a definirme me quedo como Generación ONFF que no hay que confundir con chof.
Muy al contrario. Las nuevas hornadas de SEOs se han perdido la oportunidad de aprender letras de canciones rebobinando las casettes con el boli Bic. Se perdieron años de ejercicio cada vez que había que cambiar de canal y, sobre todo, se perdieron la etapa de bajar cuando tocan el timbre de la puerta o de llegar a una hora a un sitio, porque lo dijiste ayer.
Nosotros llegamos curtiditos y resabios para posicionarnos, no como nativos digitales; sino aves digitales, capaces de sobrevolar entre tantas herramientas. A nosotros nos vienen bien los cacharritos digitales, porque nos miden la tensión, el biorritmo y nos han diseñado una compresa para la pérdida de orina igualitaria –hay para hombres y mujeres.
Sí, la tecnología hay que tomársela con humor como la vida. Aprender a posicionarse sin que Google te lo diga es más difícil que cuando te dan tu CTR. No hay campaña de Adwords que te diga cuál es el trabajo del futuro. Ya sabemos que seguramente el que tenemos, tal y como lo tenemos ahora, no será. El aprendizaje, la capacidad de adaptación y una postura pro-activa va a ser clave para la Generación ONFF y ON. Para todos.
Un ejemplo son los nuevos grupos de trabajo que se forman: Integrales, intergeneracionales y, probablemente, internacionales. En ese viaje, ando metida por culpa o bendición del SEO. Aún no lo he decidido. Biokining es el nombre que le hemos puesto a un proyecto del Máster a una idea que se nos ocurrió para contar historia alrededor de la tecnología y el deporte. Ya hemos puesto en el horno el primer artículo que os invito a leer para conocer qué tecnología se va a usar en el Mundial 2018 de fútbol que se celebrará en la gélida Rusia.
Pues resulta que ya disponemos de las suficientes máquinas que nos pueden dar información casi de manera inmediata para ver lo que el árbitro nunca ve. Como se comenta en el post: ¡Ay, si Maradona levantara la cabeza y no la mano!
Lo bueno y lo malo es que podremos aprender más rápido o más lento, que dará casi igual. El peligro está en lo viral y la única herramienta que puede combatirlo es la buena educación, la ética y el sentido común. Y eso, salvo C3PO por protocolo, no lo he visto en un robot. Seamos de la generación que seamos, no olvidemos posicionar estas prioridades.
