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¿Cuánto vale nuestra navegación? Qué pueden llegar a pagarnos por nuestras cookies. El mercado quiere poner precio a los conejillos. Seguiremos pagando por navegar, pero, quizás, podamos sacarle partido a las horitas que echamos en Internet.

Hace unas semanas, Fundesem FBS organizó una charla sobre nuevas tendencias en marketing que impartió el equipo de la agencia Avante Marketing y Medios. Fue muy clarificadora; sobre todo, dejó bien claro la importancia que van a ir cobrando nuestros datos para la Red y, en el epicentro, del maremoto están nuestras cookies. El mercado de las 'galletas informativas' se ha abierto y pueden empezar a buscar agente para mover ese valor en bolsa.

Esa es una de las principales conclusiones que se pudo extraer de una cita que congregó a mucho marketero; pero, sobre todo, a mucho SEO y SEM. Avante hizo un buen repaso a la actualidad del Inbound marketing, le dieron una vuelta de tuerca al tema de los contenidos pagados y dejaron abierta la puerta del mercado cookie.

Uno de los puntos más interesantes que mostraron José Manuel Rodríguez y Jesús Suso fue toda su experiencia con los formatos RTB (Real Time Biddding). En USA, ya están trabajando en exterior y la verdad es que parece sacado de una película futurista. La compra programática es un nivel superior al Inbound marketing. Su velocidad y su capacidad de personalización la convierten en una herramienta muy potente que tiene como base las propias cookies del usuario. Sus gustos, nuestros gustos, cuando están en abierto son una fuente de información por la que las empresas pujan. Es la caza del cliente y es el eterno informe de las conversiones.

Desde luego la complejidad expuesta fue mucho mayor y, al final, me quedé con la sensación de que los procesos matemáticos -big data- han pasado del automatismo SEM de Google Adwords a una casuística mucho más compleja para analizar, aunque mucho más sencilla para lograr conectar con el usuario. Ganar su confianza y ahondar en esa sensación de ofrecer lo qué quieres es un reto en constante evolución para las agencias de marketing.

Todo el ecosistema que crea la compra programa, le resto tiempo al abordaje de la publicidad nativa y los nuevos desarrollos de vídeo. El poder de Youtube crece como la espuma. La moraleja de la charla fue, al menos para mí: Si cuidas tu imagen y sabes transmitirla en 20 segundos, no lo dudes y ábrete un canal de Youtube ya. Las cookies harán el resto.

Las redes sociales han reformulado la brevedad y la síntesis. Las denominadas píldoras informativas ganan enteros como cabeceras de cualquier noticia o relato.

No es la primera vez que hablo de las denominaciones y estructuras comunicativas. Lejos de los anglicismos, está el nuevo 'boom' de todo aquello que para ser noticia, quiere ser algo más que un titular o tuit y que se instala como una cómoda manera de llamar a los breves.

La estructura piramidal más estricta parece que seduce a las redes sociales y a Google. El valor SEO que demos a estos breves formatos pueden ser claves a la hora de conseguir seguidores y fans. Sin embargo, lo que más me atrae de este nuevo éxito o moda es que tiene la más pura esencia del periodismo.

Evidentemente, no hay que despreciar sugerencias ni propuestas de nuestro amigo Google Trends. Al construir la noticia, las prioridades están claras, ¿por qué no van a estarlo al construir un relato? A diferencia de una noticia convencional, las píldoras tienen una construcción cerrada. Su corta extensión va a hacer muy difícil que podamos eliminar algún elemento final.

Directos, informativos o emocionales. Construir una buena píldora informativa significa que vamos a remarcar los principales datos, que daremos importancia a la novedad o la diferenciación -mira que le gusta esta palabra a los marketinianos. Por consiguiente, la extensión ajustada va a convertir al texto en el diamante en bruto. Cualquier community o departamento de marketing lo espera.

Bienvenidos al mundo de los breves. Bienvenidos a la fuerza de las palabras y descripciones directas. Eso sí, tengamos preparada la explicación, porque hay todo un mundo de imágenes que necesitan relato y precisan un tiempo distinto. No olvidemos que una imagen -"una buena imagen-, vale más que mil palabras. Ahora con un poco de suerte, sólo tenemos 100.

El texto de la píldora informativa es la base para todo lo demás. Ya sabemos que el SEO manda; pero no olvidemos a los lectores, a los usuarios o a los clientes. Al final, escribimos para que nos lean, nos entiendan o nos quieran. Son píldoras informativas y también tienen su corazoncito.