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La mejor época para quedarse en casa y leer es cuando viene una ola de frío. Si te lo puedes permitir, claro. El tiempo es ese fenómeno que te deja trastocado. Influye en lo que hacemos y cómo lo hacemos. Hoy la cosa va de sensaciones térmicas.

El tiempo es el tema social más socorrido del mundo. Así que hoy es uno de esos días en los que puedes hablar con todo el mundo porque hace un frío que pela, por lo menos por el Mediterráneo. Da un gusto ver todos los Facebooks llenos de fotos de nieve, de gente atrapada en los coches porque no llevan cadenas, de temporales. El frío, aunque no tengo datos, seguro que ha hecho subir la interacción en las redes sociales.

Instagram tiene que ser un hervidero de calles con las primera capas blancas. Qué vidilla nos da ver un buen granizo en la costa. Vaya pedazos de comentarios tan jugosos da ver las montañas nevadas. Tremenda nostalgia nos da querer cobijarse en una chimenea, aunque sólo sea para usarla este día al año.

Imagino que será muy difícil comprobar cuántas fotos y vídeos se han subido sobre el frío en 100 kilómetros a la redonda. Lo que sí ardo por saber, porque me mata la curiosidad, es saber cuánto ha subido el tráfico o subirá en estos dos próximos días en las redes sociales.

No diré el lugar por no herir sensibilidades, pero los fenómenos naturales son adictivos. La lluvia en los pueblos secos causa furor; sin embargo, lo que triunfa es la nieve en la costa. Así que conseguir colgar esa foto de cuatro copos de nieve en la playa, me valió tantos likes como varias campañas juntas. Viva el contenido.

Así es que si estás estudiando SEO, no olvides mirar la previsión meteorológica. Tiran más dos copos que dos carretas. O algo parecido. 

Disfrutad del frío, porque Google ya lo hace por nosotros. Ni que decir lo feliz que estará Mark Zuckerberg con los usuarios españoles.

El Tribunal Supremo condena a Ausbanc a publicar la sentencia en su Twitter y a retirar los insultos. Vuelve el "me lo escribes cien veces en la pizarra"  y, en mi cabeza, sólo puedo imaginar a Pineda escribiendo en su móvil como lo hace Bart Simpson en su pizarra al inicio de cada capítulo de su vida.

A nadie le ha sorprendido que el Tribunal Supremo condene a Luis Pineda, cabeza y cara visible de Ausbanc, por sus insultos y difamaciones continuas hacia el portavoz de FACUA-Consumidores en Acción Rubén Sánchez. La novedad no ha estado en el pecado, sino en la penitencia -Twitter. Treinta largos días le esperan a un personaje que sigue siendo mediático hasta en su condena.

Al margen de la historia que hay detrás, resulta reconfortante comprobar que la Justicia empieza a incluir las redes sociales en sus sentencias. La huella digital es un problema al que nos enfrentamos continuamente. Borrar insultos o barbaridades pasan por procesos largos y farragosos. Los dardos siguen colgados en la red.

Dar el paso e ir a un juzgado no está al alcance de todos. Sin embargo, es esperanzador, que uno de nuestros órganos judiciales más importantes, busque realmente la compensación para la víctima. Hace poco, la periodista de TVE Almudena Ariza también ganaba un juicio por difamación. El juez condenaba al acusado a borrar los comentarios ofensivos de su web, cosa que no ha hecho y que dudo mucho que haga, salvo nueva demanda.

Hay muchos más casos que no corresponden a personas famosas. Les invito a ir a un congreso sobre seguridad en el ciberespacio y se sorprenderán de las numerosos casos que quedan en el limbo. La gran ventana que son las redes sociales deja salir mucho aire fresco, pero también mucho rancio.

El paso que ha dado la Sala de lo Civil del TS sentará, a buen seguro, un precedente importante e interesante para proteger un derecho constitucional como el del honor. Este derecho no pertenece a un siglo pasado por más que lo veamos vapuleado cada vez que ponemos Gran Hermano o programas similares.

Un porcentaje mínimo de personas encuentran en la Comunidad Valenciana trabajo a través del SERVEF, Servicio Valenciano de Empleo. Frente a la imprescindible referencia o contacto, este servicio público se consolida como una fuente burocrática que se aleja de su propio objetivo. Seguro que se me escapan muchos factores de coyuntura socioeconómica, pero no quiero hacer tanto un análisis profundo como poner de manifiesto algunas limitaciones subsanables y no necesariamente caras. La principal: Elaboración del currículum.

Algunos amigos me han pedido consejo a la hora de presentarse sobre un papel y siempre les hago la misma pregunta: qué vas a hacer con él y qué crees que van a hacer con él. Lo habitual es contestar: Buscar trabajo y lo van a echar a la papelera. La contradicción no puede ser más evidente y, al tiempo, desmoralizadora. Y pienso: Van a alucinar cuando vayan al SERVEF, donde tus casillas son limitadas y, por lo tanto, tienes qué elegir quien quieres ser para la Comunidad Autónoma.

Podrían poner más opciones en ese programa mágico que te tiene fichada si has tenido el sinsabor de ir un día a inscribirte y si bien el trato suele ser excelente y colaborativo, las caras son un poema. Tienes que olvidarte de la opción de dar un giro a tu actividad profesional y te quedas en las palabras claves o grupos que pueden o no coincidir con tu experiencia. Así que enfrente tienes a una persona que quiere ayudarte, mientras tú estás sentado en una silla respondiendo a preguntas que nunca te van a hacer en una entrevista de trabajo y pensando que lo haces porque lo tienes que hacer para cobrar el paro. Bueno, para pasar a otras dependencias donde uno se juega los cuartos, si es que le tocan.

La opción de humanizar 2.0 el SERVEF pasa necesariamente por modernizarlo, por implementar herramientas nuevas que den operatividad a esa gran base de datos. Incluir redes sociales o enlaces a blogs o páginas corporativas. Total te van a buscar, mejor ser conscientes de ello. Poder adjuntar imágenes gráficas, porque para el sector de comunicación necesitas un portfolio digital. Y me parece muy bien que la gente se tenga que buscar la vida y mirar las convocatorias, pero entonces para qué quieren los datos. Para coleccionarlos.

Los servicios hay que repensarlos para que sean efectivos y apuesta por hacerlo. ¿Cuánto presupuesto se necesita? No lo sé, pero se podría calcular. ¿No creen?