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Las redes sociales han reformulado la brevedad y la síntesis. Las denominadas píldoras informativas ganan enteros como cabeceras de cualquier noticia o relato.

No es la primera vez que hablo de las denominaciones y estructuras comunicativas. Lejos de los anglicismos, está el nuevo 'boom' de todo aquello que para ser noticia, quiere ser algo más que un titular o tuit y que se instala como una cómoda manera de llamar a los breves.

La estructura piramidal más estricta parece que seduce a las redes sociales y a Google. El valor SEO que demos a estos breves formatos pueden ser claves a la hora de conseguir seguidores y fans. Sin embargo, lo que más me atrae de este nuevo éxito o moda es que tiene la más pura esencia del periodismo.

Evidentemente, no hay que despreciar sugerencias ni propuestas de nuestro amigo Google Trends. Al construir la noticia, las prioridades están claras, ¿por qué no van a estarlo al construir un relato? A diferencia de una noticia convencional, las píldoras tienen una construcción cerrada. Su corta extensión va a hacer muy difícil que podamos eliminar algún elemento final.

Directos, informativos o emocionales. Construir una buena píldora informativa significa que vamos a remarcar los principales datos, que daremos importancia a la novedad o la diferenciación -mira que le gusta esta palabra a los marketinianos. Por consiguiente, la extensión ajustada va a convertir al texto en el diamante en bruto. Cualquier community o departamento de marketing lo espera.

Bienvenidos al mundo de los breves. Bienvenidos a la fuerza de las palabras y descripciones directas. Eso sí, tengamos preparada la explicación, porque hay todo un mundo de imágenes que necesitan relato y precisan un tiempo distinto. No olvidemos que una imagen -"una buena imagen-, vale más que mil palabras. Ahora con un poco de suerte, sólo tenemos 100.

El texto de la píldora informativa es la base para todo lo demás. Ya sabemos que el SEO manda; pero no olvidemos a los lectores, a los usuarios o a los clientes. Al final, escribimos para que nos lean, nos entiendan o nos quieran. Son píldoras informativas y también tienen su corazoncito.