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Las redes y el mundo digital es invasivo por naturaleza. Todos parecemos condenados a realizar cursos de concentración y productividad que nos ayuden a dejar de lado el móvil. Hoy trataré de explicar el porqué los periodistas estamos preparados para sobrevivir al mundo digital.
  • Primero. Estamos acostumbrados a trabajar con constantes interrupciones.
  • Segundo. Nuestro medio natural es invasivo.
  • Tercero. La mitad padecemos sordera selectiva.
  • Cuarto. Sabemos lo que pasa, antes de que pase.
  • Quinto. Somos los únicos que preferimos que el mundo se acabe y que nos pille librando.

El conocido blog Trece Bits publicaba recientemente una noticia titulada: "Las extensiones que debes instalar si quieres ser más productivo y no despistarte" y claro no pude salir de mi asombro: Ahora te programas para desprogramarte. El tema tiene su miga, porque el artículo te da toda una serie de pautas para que no estés pendiente de las redes y otras interferencias. ¿Hemos perdido la capacidad de concentrarnos? ¿No sabemos darle al botón de desconectar?

El mundo digital nos lleva como borregos que dejan sus lanas crecer y la necesidad de estar hiperconectados nos han vuelto imbéciles de remate. Menos mal, que los periodistas estamos preparados para luchar contra este fenómeno. ¡Qué lo sepa todo el mundo!!

Si ustedes alguna vez trabajan en una redacción sepan que las interrupciones son constantes. Cuando no es un publi, es una pregunta absurda y cuando no una llamada y cuando no, otra cosa. Luego el ruido ambiental es constante, aunque sólo haya dos en la redacción.

Por otra parte, nuestro medio natural es invasivo. Online u offline. La conquista es la noticia (qué bonito me ha quedado).

Por continuar con las cinco razones por las que sobrevivimos al mundo digital, les diré que la sordera selectiva responde a una forma burda de explicar que lo que no nos interesa no lo oímos. Lo que de natural vas adquiriendo con la edad, aquí o lo tienes de serie o te acabas cambiando de profesión. Se oyen muchas barbaridades al día y, sí, el cuerpo tiene un límite de admisiones al día.

Todo lo que sale, lo sabemos con antelación. A veces, porque un día lo imaginamos. Otras, porque lo veíamos venir -como hacen las madres. Y otras, porque lo mejor es no mostrar sorpresa ante cualquier cosa que haya sacado un compañero. Así nos autoconvencemos de que no es una exclusiva.

Y por último, sepan que morimos por escribir la mejor historia del mundo. Pero, ojo, si el mundo se va a acabar, por favor, que nos pille librando. No saben ustedes lo pesado que se pone el mundo cuando la noticia es mundial. 

Ergo, los periodistas estamos listos para la transformación digital. Nacimos digitales.