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Mientras los bancos midan tu valor en pisos, el sistema financiero será pobre por naturaleza. Están tan centrados en medir el salón o el váter de una casa, que mucho me temo que tendrán que espabilar si no quieren perder el tren de la innovación.

Ellos tendrán que cambiar su forma de medir intangibles para no perder negocio. Pero, ¿cuánto vale una noticia o ser periodista? ¿Qué valor se nos da?

Mucha gente le echa "valor" -como el que Jorge Barrero me recordó esta semana- a los proyectos. Una o muchas ideas sirven de poco, salvo que tengan un valor añadido. Metida en la dinámica de cambio, como en la que creo que vivimos, te das cuenta de que para avanzar hay que desterrar feos vicios. Quizás uno y fácil de entender era el que Jorge Barrero, un bioquímico metido a dirigir la Fundación Cotec, me comentaba el otro día en Fundeun: Medir intangibles.

Su crítica al sistema bancario español era tan certero como desolador. Primero porque es cierto: Tu banco te valora según tus bienes inmuebles. La segunda, porque no siento que eso vaya a cambiar a corto o medio plazo. Al final, la sensación de que ellos tendrán que cambiar sus parámetros para no perder negocio. Llámalo Facebook, llámalo plataforma web.

En la entrevista que pude hacerle para Alicante Plaza, puedes sacarle más jugo; sin embargo, hoy, la reflexión que apunté fue:

No olvidar valores a primera hora".

Quizás esa nota, que todos podríamos poner en la puerta de la nevera, haya llegado en un momento clave.

No sé si Jorge Barrero conseguirá todos sus objetivos: Aplicar lo que propone la Fundación para que España cuente con una sociedad innovadora. Sinceramente, creo que la ayuda del Rey es insuficiente. Es más, tengo mucha curiosidad por saber qué dirán los medidores sobre Economía Circular que se proponen.

Pero mientras todos esos momentos llegan, tengo claro que el "valor" de una información periodística es tan volátil como el papel del váter. Vamos que sólo la extrañas cuando te falta.

El caso es que medir los intangibles será clave y la pregunta es: ¿Qué se medirá en mi profesión? Mucho me temo que como en los pisos, la cosa vaya por barrios. He buscado símiles. Por ejemplo: No tener ascensor será como no tener redes sociales actualizadas. O tener dos baños: Hago radio y televisión. 

No me volveré loca, no. Prometo ir leyendo los informes de Cotec -el próximo saldrá en unos meses- y ya aviso que vamos para atrás. Así que lo emigrar, habrá que pegarlo junto a la nota de valor. El otro valor.

Ser inventor tiene que ser algo así como vivir dentro de una coctelera de frutas y ordenarlas para que salgan por una pajita. Escuchar a Santiago Ambit en ULab, me permitió reconciliarme con mi lago inconformista. También con el McGiver que llevo dentro, como me dijo una vez una amiga, aunque yo prefiero llamarlo mi yo Ikea.

Qué se note que he estudiado Marketing, ¿no? Para inventor, de momento, no hay estudios reglados.

La historia y experiencia de Santiago, contada por él mismo, me dejaron muchas sensaciones buenas. Con todos mis respetos, mejor que algunas sesiones de coaching que me han contando. Al final, en esto del ecosistema emprendedor, motivar es casi tan importante como inspirar.

Viniendo de la E.G.B y de una profesión canalla, este inventor ilicitano me dio calidez con su relato. Contó toda una trayectoria: No es una startup-boy; sino una persona que centró todos sus esfuerzos y su talento en vivir la aventura de inventar. Las consecuencias, estoy convencida de que no son sólo, seguir conduciendo el mismo coche desde hace años; sino más bien, aprender a vivir en una incómoda y dura inestabilidad económica y anímica. Sólo la gente con mucho talento y que vive con generosas personas a su alrededor son capaces de lograrlo.

Conseguir llegar a la meta- hoy se llaman "gafas inteligentes" - Weon glasses- es una excepción. No, no sé si volveré a coincidir con este inventor. Creo que no frecuentamos los mismos sitios -vive más allá de "San Grabiel" (guiño alicantino), pero son de esas personas a las que les pediría: ¿Me dejas verte trabajar un día?

cerebro de inventor

Estoy convencida de que vería bajar en orden todas esas frutas de su coctelera llamada cabeza. Quizás no. Aunque como también fue a la E.G.B, quizás, acabemos cantando algo de aquel añorado programa "La Bola de Cristal". 

No lo dijo, pero creo que ese es su enlace con la ciencia. Sí confesó su curiosidad por el campo, por lo que crece de ella. De ahí vino el famoso primer gran invento de su planta habladora. Un tamatgochi made in Vega Baja que le valió todo un billete hacia actual presente. La planta sigue vive.