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La mejor época para quedarse en casa y leer es cuando viene una ola de frío. Si te lo puedes permitir, claro. El tiempo es ese fenómeno que te deja trastocado. Influye en lo que hacemos y cómo lo hacemos. Hoy la cosa va de sensaciones térmicas.

El tiempo es el tema social más socorrido del mundo. Así que hoy es uno de esos días en los que puedes hablar con todo el mundo porque hace un frío que pela, por lo menos por el Mediterráneo. Da un gusto ver todos los Facebooks llenos de fotos de nieve, de gente atrapada en los coches porque no llevan cadenas, de temporales. El frío, aunque no tengo datos, seguro que ha hecho subir la interacción en las redes sociales.

Instagram tiene que ser un hervidero de calles con las primera capas blancas. Qué vidilla nos da ver un buen granizo en la costa. Vaya pedazos de comentarios tan jugosos da ver las montañas nevadas. Tremenda nostalgia nos da querer cobijarse en una chimenea, aunque sólo sea para usarla este día al año.

Imagino que será muy difícil comprobar cuántas fotos y vídeos se han subido sobre el frío en 100 kilómetros a la redonda. Lo que sí ardo por saber, porque me mata la curiosidad, es saber cuánto ha subido el tráfico o subirá en estos dos próximos días en las redes sociales.

No diré el lugar por no herir sensibilidades, pero los fenómenos naturales son adictivos. La lluvia en los pueblos secos causa furor; sin embargo, lo que triunfa es la nieve en la costa. Así que conseguir colgar esa foto de cuatro copos de nieve en la playa, me valió tantos likes como varias campañas juntas. Viva el contenido.

Así es que si estás estudiando SEO, no olvides mirar la previsión meteorológica. Tiran más dos copos que dos carretas. O algo parecido. 

Disfrutad del frío, porque Google ya lo hace por nosotros. Ni que decir lo feliz que estará Mark Zuckerberg con los usuarios españoles.

El bombardeo publicitario empieza en noviembre. Se vuelve insufrible en diciembre y te divorcias de tu televisión en enero. Sin duda, creo que estas fiestas nos meten dentro del consumo a la carta como 'oshiyas' a los pasajeros del metro.

El uso y abuso de los anuncios en televisión ha tenido muchas etapas. Hay libros y expertos que las relatan por si hay algún curioso. Pero me quiero detener en las actuales fiestas, las de 2016, las que me hacen sentir como pasajera del metro de Tokyo. La publicidad en Navidad son mis propios 'oshiyas'. Afortunadamente, sigo teniendo libros pendientes y una tolerancia severa a las series USA.

Las pausas de 6 y 7 minutos, tan anunciadas como interminables, se han convertido en un mecanismo de tortura. Tanto los formatos juguetes como los perfumes siguen siendo un martilleo. No puedo hablar en nombre de todos los consumidores del mundo; sin embargo, tengo curiosidad por saber la efectividad de su exhibición.

Curiosamente, después de semanas de machaqueo, sólo soy capaz de recordar dos anuncios. El primero, en realidad, lo vi en Facebook y fue el experimento de Generación 2015, detrás de la cual hay una fundación presidida por el notario Miguel Ruiz-Gallardón.

El segundo anuncio fue el de la Lotería- sé que no soy original. Más que por el spot en sí por la polémica que siempre acompaña. En este caso, una historia que ha dejado tambaleando la línea entre lo sensible y las enfermedades.

Al final, descubres que en esas eternas pausas publicitarias, te da tiempo a abrirte una cuenta de usuario en un canal generalista y ver una serie o película infumable. O sencillamente vuelves a conectarte a las redes. O simplemente, ves como pasa el tiempo y bloqueas cualquier mensaje que la marca de turno te envía.

Adiós al story-telling o a las miles horas de trabajo. La publicidad narcotiza en estas fiestas y las marcas lo saben. El caso es que hay días en los que me gustaría que me dijeran que nos dan el coñazo por buenas razones: Porque mantienen beneficios, generan empleo o invierten ese dinero en el ecosistema emprendedor. 

Dennos razones y prometo quedarme en la televisión en abierto. Iré al baño como se ha hecho toda la vida. O mejor, haré zapping para que todos ganen.

Miguel Ruiz-Gallardón

¿Qué pasaría si partiéramos de cero en RSC? ¿Qué pasa cuando es la primera vez que oyes lo que una empresa hace por tu futuro? Sencillamente, pasa Okko-RSC.
Primero está el gran valor de escuchar a los mejores. Segundo, el congreso de RSC te deja experimentar el poder del contenido. Tercero, puede transformar tu percepción de compañías del tamaño de un portaviones.

Tenía pendiente escribir sobre el II Congreso Okko que se celebró a finales de noviembre en Torrent (Valencia). Escuchar lo que portavoces de Ikea, Coca-Cola o Balearia tienen que decir es para quien escribe una sobredosis informativa y experiencial. Pero antes de entrar en detalles, creo interesante apostillar el hecho de que cuando voy a este tipo de eventos intento dejar en la puerta mis perjuicios sobre ciertas compañías. A veces lo consigo.

Hay todo un esfuerzo económico y toda una máquina publicitaria puesta en marcha alrededor de la Responsabilidad Social Corporativa, pero el vil metal tiene la enorme ventaja de poder posicionarse en el lado de los Jedis y abandonar el lado oscuro. Por eso, y hasta la fecha, la RSC es el mejor camino para ganar dinero junto a alguien y no sobre alguien.

Es cuestión de no mucho tiempo que los grandes giren en esta dirección, pero qué hay en el panorama actual. Realmente, pienso que se están poniendo en marcha iniciativas muy interesantes. Por supuesto, para mí, la número uno es Ikea. Nada tiene que ver mi fascinación por la llave Allen con lo que vi y oí. Su story telling resultó creíble, la puesta en escena, fue tan sencilla como rodeada de diseño. En el futuro mejor que nos plantea la compañía sueca, están los objetivos plausibles.

En el polo opuesto, estuvo Ilunion. Una presentación repleta de contenido administrativo y empresarial que desilusionó a propios y extraños. Sin duda, perdió la oportunidad de conectar con el público y con quienes olvidamos que, tras la empresa con fines sociales, hay juego.

En el centro de la originalidad, estuvo el discurso de Balearia. Ya había escuchado antes a Josep Vicent Mascarell, quien supo, como ninguno, dirigirse al público de Torrent. La empresa dianense se esforzó por mantener un discurso joven, un discurso que cada año imprime en sus viajes a Ibiza y Formentera. Quizás pronto lo haga en Miami y La Habana, aunque lo tiene difícil.

En definitiva, creo que las empresas que orientan bien sus objetivos generan conexiones a medio plazo. La parte de publicidad y marketing se queda en las formas e insufla cierto optimismo en que el famoso win-to-win tiene al ciudadano como a la otra parte. 

Esperemos reconocer muchos más ejemplos en el futuro inmediato, dentro y fuera de Okko-RSC.

Tardaremos un tiempo en conocer las consecuencias reales del tuit de Hawkers México. La empresa ilicitana se tomó su tiempo para dar respuesta a una crisis. De la suerte de vivir en directo su crisis, comparto tres cosas que he aprendido.

El pasado 9 de noviembre Hawkers México publicaba un tuit hilarante sobre la victoria de Donald Trump y las posibles consecuencias para los mexicanos. Durante unas cuantas horas, el mensaje "Mexicanos, pongase estos lentes para que no se les noten los ojos hinchados mañana en la construcción del muro" estuvo circulando sin problemas. La familia Hawkers vivía feliz en España y se fue a dormir; pero de madrugada -siempre horario Madrid-, los teléfonos encontraron respuesta en David Moreno, director creativo. Por como lo contó él a los cientos de alumnos de Publicidad y del Master de Marketing de la UA, el Community del otro lado del Atlántico estaba al borde la desesperación. Checo Pérez, piloto de Fórmula 1, no había descolgado el teléfono, ni mandado un mail a uno de sus patrocinadores. Checo cogió el móvil y públicamente había anunciado su ruptura con la marca de gafas.

Tuit de Hawkers México y respuesta de Checo Pérez
Tuit de Hawkers México y respuesta de Checo Pérez

 

Móvil en mano, pijama puesto y al más puro estilo "creo que la hemos cagado", uno de los fundadores se marcaba un vídeo casero pidiendo disculpas sinceras. Asumió, sin duda, parte del problema. Él lo sentía de corazón y así lo decían en su hastag.

El problema de la viralidad es que va en dos direcciones y ellos estaban experimentado ambas -porque que yo sepa no han dejado de vender. Así que todo parecía indicar que suspenderían la charla organizada en la Universidad de Alicante para alumnos y ex alumnos que vivimos, unos más que otros, la puesta en escena de una crisis.

Por no hacerlo más largo, el tema trajo cola. Pude escribir una pequeña pieza para Alicante Plaza hablando sobre el momentazo "crisis". Una semana más tarde, los 'chicos de las gafas' anunciaron la creación de la Fundación Querido Sergio por Hawkers. La iniciativa arranca con pasta de por medio, lo que a todas luces, es un gesto obsceno en mi modesta opinión, porque me recuerda al chandal que le regaló un ex marido a su mujer cuando le puso los cuernos con otra. Quizás a ellos, les dé resultado porque son trasgresores natos. Espero que sí.

Así que, ahora que el mundo y una humilde servidora, ya conocen el desenlace de la primera parte, tengo que confesar haber aprendido tres cosas:

  1. Genialidad y naturalidad expositiva. Me encantó como contaron lo sucedido. De todas las versiones que se pueden contar en una situación tan tensa, es de agradecer que los 'presionados" (medio mundo les buscaba) fueran fieles a su palabra. Nos explicaron una situación que les estaba machacando como nunca lo había hecho otra. Es uno de los puntos que tendrán a su favor. Es un sello de autenticidad, difícil de entender y al tiempo, admirable en todo su concepto, sobre todo, cuando el muro se te está viniendo encima.
  2. Proporcionalidad Out. Crecer de la manera que lo ha hecho Hawkers y conseguir lo que han conseguido en el mercado online ha debido mover los conceptos de proporcionalidad. Me chocó en todo momento, que 3 de los 4 fundadores estuvieran allí con una parte de su equipo de comunicación. Uno de ellos, cualquiera, porque todos sabían conectar con el público allí presente hubiera sido suficiente para hablarnos de su historia increíble. No acaba de entender cómo si el problema era tan brutal estaban allí y no resolviendo. Sí es cierto que el director de Marketing Pablo Sánchez se marchó en cuanto llegó el creativo, pero ver desfilar a unos y a otros, dejaba un estrecho margen entre lo original y el precipicio que es toda crisis.
  3. Aprender a vivir en la espiral del nosotros mismos. No tardó mucho el director general Paco Pérez en despreciar a los 'periodistas' como colectivo, usando la vieja técnica de "no creas lo que lees porque ellos no saben lo que dicen". Con esa misma tensión, despreciaron las ayudas que, al parecer, les estaban ofreciendo empresas de reputación. Entiendo que más que ayuda sería trabajo. Sin embargo, lo que me admiraba, pues había algo de "made your self", ocultaba la gran empresa de comunicación (RGTogether) que trabaja para ellos y que, en ningún momento, revelaron en la charla.

Tampoco podíamos imaginar ese día que iban a borrar todos los tuits. Personalmente, quise responder a algunos que les insultaba, porque en ningún momento pensé que el tuit fuera ofensivo. Pudo ser ofensivo para algunos, aunque mensajes muchos más fuertes leí sobre Trump y lo que va a suponer para el mundo.

Saberse únicos, los hace grandes. Nadie les puede restar un milímetro de su logro. Sin embargo, olvidaron la humildad ante quienes fuimos a aprender de ellos.

¡¡Suerte en México, chicos!!

¿Cuánto vale nuestra navegación? Qué pueden llegar a pagarnos por nuestras cookies. El mercado quiere poner precio a los conejillos. Seguiremos pagando por navegar, pero, quizás, podamos sacarle partido a las horitas que echamos en Internet.

Hace unas semanas, Fundesem FBS organizó una charla sobre nuevas tendencias en marketing que impartió el equipo de la agencia Avante Marketing y Medios. Fue muy clarificadora; sobre todo, dejó bien claro la importancia que van a ir cobrando nuestros datos para la Red y, en el epicentro, del maremoto están nuestras cookies. El mercado de las 'galletas informativas' se ha abierto y pueden empezar a buscar agente para mover ese valor en bolsa.

Esa es una de las principales conclusiones que se pudo extraer de una cita que congregó a mucho marketero; pero, sobre todo, a mucho SEO y SEM. Avante hizo un buen repaso a la actualidad del Inbound marketing, le dieron una vuelta de tuerca al tema de los contenidos pagados y dejaron abierta la puerta del mercado cookie.

Uno de los puntos más interesantes que mostraron José Manuel Rodríguez y Jesús Suso fue toda su experiencia con los formatos RTB (Real Time Biddding). En USA, ya están trabajando en exterior y la verdad es que parece sacado de una película futurista. La compra programática es un nivel superior al Inbound marketing. Su velocidad y su capacidad de personalización la convierten en una herramienta muy potente que tiene como base las propias cookies del usuario. Sus gustos, nuestros gustos, cuando están en abierto son una fuente de información por la que las empresas pujan. Es la caza del cliente y es el eterno informe de las conversiones.

Desde luego la complejidad expuesta fue mucho mayor y, al final, me quedé con la sensación de que los procesos matemáticos -big data- han pasado del automatismo SEM de Google Adwords a una casuística mucho más compleja para analizar, aunque mucho más sencilla para lograr conectar con el usuario. Ganar su confianza y ahondar en esa sensación de ofrecer lo qué quieres es un reto en constante evolución para las agencias de marketing.

Todo el ecosistema que crea la compra programa, le resto tiempo al abordaje de la publicidad nativa y los nuevos desarrollos de vídeo. El poder de Youtube crece como la espuma. La moraleja de la charla fue, al menos para mí: Si cuidas tu imagen y sabes transmitirla en 20 segundos, no lo dudes y ábrete un canal de Youtube ya. Las cookies harán el resto.